Una propuesta ganadora imagina una nave de 58 km con bosques tropicales, bibliotecas y gravedad artificial para un viaje de 400 años.
Viajar a Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano a nuestro Sol, es un sueño que ha inspirado científicos y escritores durante décadas. A pesar de encontrarse a una distancia de unos 4,37 años luz (más de 40 billones de kilómetros), es el objetivo más asequible para la exploración interestelar.
Dentro de este sistema se encuentra Proxima Centauri b, un exoplaneta de tamaño similar a la Tierra que podría albergar condiciones habitables. Sin embargo, alcanzar esta meta requiere naves generacionales: enormes vehículos autosuficientes donde varias generaciones nacen, viven y mueren antes de llegar al destino. Estos conceptos suelen basarse en tecnologías hipotéticas como reactores de fusión nuclear, sistemas de soporte vital cerrados y estructuras rotatorias que generan gravedad artificial.
El proyecto “Crisálida” es la última y más ambiciosa de estas visiones futuristas. Diseñado por un equipo de ingenieros para el concurso Project Hyperion, plantea un viaje de una sola dirección a Alfa Centauri con capacidad para 2.400 pasajeros. La distancia a recorrer sería de unos 40 billones de kilómetros, un trayecto estimado en 400 años, por lo que la mayoría de sus habitantes nacerían y morirían a bordo.
Chrysalis se construiría como una matrioska rusa, con varias capas de espacio habitable que se abarcarían entre sí alrededor de un núcleo central. (Crédito de la imagen: Giacomo Infelise, Veronica Magli, Guido Sbrogio’, Nevenka Martinello y Federica Chiara Serpe)
La nave mediría 58 kilómetros de largo (poco más de la distancia entre Madrid y Guadalajara) y tendría una estructura concéntrica similar a una muñeca rusa, con varias capas envolviendo un núcleo central. En ese núcleo estarían los transbordadores para descender a la superficie de Proxima Centauri b, así como el equipo de comunicaciones.
La capa más cercana al centro estaría dedicada a la producción de alimentos, albergando plantas, hongos, microbios, insectos y ganado en entornos controlados. Para preservar la biodiversidad, incluiría ecosistemas completos como bosques tropicales y boreales. Sobre ella, la segunda capa ofrecería espacios comunitarios —parques, escuelas, hospitales, bibliotecas—, mientras que la tercera contendría las viviendas privadas con sistemas de ventilación y climatización.
En el siguiente nivel se ubicarían las instalaciones industriales, desde reciclaje hasta fabricación de estructuras y producción farmacéutica. La capa exterior sería un almacén masivo para materiales, equipos y maquinaria, gestionada principalmente por robots para reducir el esfuerzo humano.
Antes de embarcar, las primeras generaciones de colonos tendrían que pasar entre 70 y 80 años en un entorno aislado en la Antártida, un entrenamiento psicológico para adaptarse a la vida en confinamiento prolongado. La construcción de la nave, según el equipo, podría completarse en unos 20 a 25 años, siempre y cuando se dispusiera de la tecnología necesaria, especialmente la fusión nuclear comercial, que todavía no existe.
La población se mantendría en torno a las 1.500 personas, muy por debajo de la capacidad máxima, mediante planificación de nacimientos para garantizar la sostenibilidad del ecosistema cerrado. El gobierno de la nave combinaría liderazgo humano con inteligencia artificial, con el objetivo de mantener la cohesión social, asegurar la transmisión de conocimientos entre generaciones y gestionar la compleja dinámica del ecosistema de “Crisálida”.
Aunque se trata de un plan puramente hipotético, propuestas como esta ayudan a desarrollar ideas y soluciones que podrían aplicarse en proyectos reales de exploración espacial. El jurado de Project Hyperion destacó la coherencia del diseño y la innovación de la estructura modular de la nave, así como la profundidad de los detalles técnicos. El equipo creador de cinco investigadores recibió un premio de 5.000 dólares, y su trabajo se suma a la creciente biblioteca de conceptos que buscan, algún día, llevarnos más allá de nuestro sistema solar.