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¿Por qué un pequeño dragón azul es suficiente para cerrar una playa?
Por Juan Carlos Colmenero
Publicado en 19/08/2025 17:31
Curiosidades

La aparición de esta bella babosa marina en una playa de Cádiz ha obligado a cerrarla al baño, ¿son tan peligrosas?

La aparición inesperada de varios ejemplares de dragón azul (Glaucus atlanticus) en las aguas de la playa de Santa Bárbara, en La Línea de la Concepción (Cádiz), obligó al ayuntamiento a decretar este domingo la prohibición temporal del baño. Este pequeño molusco marino, de llamativos tonos azules y plateados, es tan bello peligroso, ya que acumula potentes venenos en su cuerpo y supone un riesgo para las personas, especialmente las más sensibles.

Tras una jornada de inspecciones exhaustivas realizadas este lunes a lo largo del litoral, y al no detectarse nuevos ejemplares durante la mañana, las autoridades reabrieron la playa con bandera amarilla. Sin embargo, los equipos de socorrismo mantienen una vigilancia activa y continua, rastreando la arena y el agua ante la posibilidad de que reaparezca esta especie poco habitual en las costas.

El dragón azul es un molusco, al igual que las babosas de tierra. Se trata de un nudibranquio pelágico que normalmente vive en aguas abiertas, siendo muy inusual su presencia cerca de la orilla. Su potente veneno lo adquiere al alimentarse de hidrozoos, como la famosa medusa Carabela portuguesa, acumulando en su cuerpo las células urticantes (cnidocitos) de sus presas. Este fenómeno explica su peligrosidad al contacto humano. Su aspecto es distintivo: cuerpo alargado con el vientre adornado por líneas horizontales azules y gris plateado, una banda central más clara, y el dorso de tono grisáceo.

Su pequeño tamaño (2-3 cm) y colores llamativos atraen a niños o bañistas curiosos. Pisarlo o tocarlo al tomar objetos en la arena (conchas, algas) es la causa más común de contacto. A diferencia de las medusas, no «pican» activamente, sino que sus cnidocitos se activan por presión o roce. Esto explica los cierres preventivos en playas: la presencia de ejemplares aumenta el riesgo de contacto accidental, especialmente con oleaje o aglomeraciones.

El contacto físico con un dragón azul puede provocar consecuencias significativas para la salud humana debido a su potente veneno. Aunque rara vez es mortal, sus efectos son dolorosos y requieren atención inmediata: una fuerte reacción urticante severa, dolor agudo y ardiente (similar a una quemadura química), enrojecimiento, inflamación y picazón intensa, y pueden aparecer ampollas o erupciones cutáneas. En los casos más graves o en personas con alergias o sensibilidad pueden aparecer náuseas, vómitos o mareos, dificultad respiratoria, y en casos excepcionales shock anafiláctico, que requiere atención médica urgente.

Ante una picadura hay que retirar restos con pinzas, evitando el contacto directo con las manos, lavar la zona con agua salada o suero (nunca agua dulce), aplicar frío seco (hielo en una bolsa) para reducir dolor e inflamación y buscar asistencia sanitaria. Hay que evitar remedios caseros (vinagre, alcohol o calor), ya que pueden agravar la lesión.

La aparición de estos pequeños «dragones» en playas españolas, como ha ocurrido recientemente en Canarias o Valencia, se ha convertido en un motivo recurrente de cierres preventivos. El incidente en La Línea subraya la necesidad de mantener protocolos de vigilancia activa frente a la presencia de estas especies marinas con potencial riesgo en las zonas de baño costeras.

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